Para llevar a cabo esta Unidad
Didáctica, en primer lugar se ha detectado una necesidad que parte de
situaciones problemáticas en las aulas. Por lo que se ha estudiado, llegando a
la conclusión de que el origen del problema, podría ser el de la falta de
motivación hacia las tareas escolares de los alumnos. Por todo ello y para
poner punto y final al problema, se ha decido diseñar un proyecto que se
adaptase a las necesidades del centro.
Para comenzar, se quiere
formar al profesorado en un curso de unas 20 horas antes de dar comienzo al
curso, sobre técnicas y estrategias motivadoras para emplear en la función
docente. Denominado como “Taller de motivación y estrategias de aprendizaje”.
Con carácter teórico práctico, donde se facilitarán materiales escritos que
aporten contenidos teóricos básicos, de manera que sirvan para una posterior
reflexión acerca de los mismos. De igual modo, se facilitarán materiales y
recursos que sirvan de apoyo metodológico y que supongan una ruptura con las
técnicas docentes tradicionales, con lo que se pretende despertar el interés
por medio de la innovación y la aplicación de recursos novedosos. Un ejemplo de
ello sería la aplicación de las TICs en la educación, además de otros. Además
de todo ello, se trabajará también con el profesorado técnicas para tratar y
resolver de la mejor manera, los problemas de conducta y convivencia que puedan
surgir en un momento determinado en el aula. El docente ha de realizar su tarea
de una forma que facilite y propicie un buen clima, para lo cual podrían ayudar
la puesta en práctica de una serie de estrategias, las cuales, también serán
tratadas en el taller formativo.
Estrategias:
- Enseñar siempre con mucho entusiasmo.
2.
Resaltar las fortalezas, no las
debilidades.
3.
Reconocer, reforzar y celebrar el
éxito, esfuerzo y progreso.
4.
Motivar y promover la
creatividad.
5.
Promover la cooperación y no la
competencia.
6.
Establecer objetivos y metas a
corto y largo plazo, para y con los alumnos, dirigiendo en todo momento el
proceso para su consecución.
7.
Dejar a los alumnos tomar
decisiones en la medida de lo posible.
8.
Mostrar interés por los
estudiantes y su progreso.
9.
Promover el aprendizaje entre compañeros.
10. Darles oportunidades de éxito.
Al comienzo del curso lo ideal sería pasar una “escala de motivación” (ANEXO I) a los alumnos con lo que se llevaría a cabo el proyecto, compuesta de una serie de cuestionarios. El primero de ellos sería la Escala de Motivación Educativa (EME) adaptada para la ESO (Ver anexos). Se trata de un cuestionario adaptado de la versión española de L’Échelle de Motivation en Éducation de Vallerand et al. (1989) para estudiantes de Educación Secundaria Obligatoria, ya que el documento original está destinado a alumnado universitario. El cuestionario comienza planteando la pregunta ¿por qué vas al instituto?, posteriormente se ofrecen 28 ítems con las posibles razones que pueden motivar a los alumnos a ir al instituto y al lado de cada ítem una escala likert que va desde el número 0 hasta el 4, de menor a mayor grado. El otro instrumento utilizado es una adaptación del Cuestionario de Dificultades en la Convivencia Escolar de Ortega y del Rey (2003) (Ver anexo). Este cuestionario se estructura en 41 ítems. Los 13 primeros recogen posibles situaciones problemáticas para la convivencia escolar y se les pide a los alumnos que valoren la frecuencia con la que ocurren en su centro. En los 13 siguientes ítems se vuelven a repetir las situaciones anteriores, pero esta vez se pide a los sujetos que valoren la medida en la que dichas situaciones les afectan personalmente. La puntuación para valorar cada ítem varía desde nunca (0), pocas veces (1), algunas veces (2), muchas veces (3) y siempre (4). Después de estos ítems se presentan 11 cuestiones más que tratan sobre los distintos tipos de acoso escolar (indirecto, verbal y sexual) y sobre la resolución de conflictos. Por último existen 4 preguntas sobre la implicación de los padres o tutores legales en la vida del centro (Gázquez, Cangas, Padilla, Hernández, y Cano, 2005). Con todo ello, se pretende tener una idea global sobre lo que piensa y siente el alumnado, de modo que esto nos sirva como punto de partida para comenzar a trabajar con ellos. Ya que para intervenir, es preciso conocer.
Después de todo ello se llevaría a cabo
la intervención y la puesta en práctica del proyecto propiamente dicha. La
idea, consiste en que los profesores mejoren su práctica docente cotidiana. Al
mismo tiempo que se trabajará con los alumnos ciertas habilidades sociales, con
el fin de mejorar las relaciones interpersonales y el clima en el aula. Dichas
habilidades son tales como: trabajo en grupo, autoestima, autoconcepto,
empatía, diálogo, respeto… Todo ello se pretende conseguir trabajándolo a
través de dinámicas y actividades (adaptadas a la etapa correspondiente), que
se irán ampliando y adaptando a medida que se llevan a cabo según las
situaciones que se den lo requieran.
Para seguir un control del proceso, se
llevarán a cabo una serie de reuniones a las que asistirán todos los profesores
qué estén implicados. Con el fin de exponer las experiencias propias, sirviendo
estas de guía o como ejemplo a seguir por el resto de los compañeros si las
consecuencias han sido buenas. Dichas reuniones serán distribuidas a lo largo
del todo el curso; dos por trimestre. Una al principio para plantear objetivos
y coordinarse de alguna forma, y la otra al finalizar para establecer
consecuencias y poder reflexionar para poder mejorar en situaciones
posteriores.
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